RESUMEN DEL TERCER DÍA

Alyanza fue el grupo nacional encargado de dar la bienvenida a los madrugadores de esta última jornada de Rock Fest Bcn. La resaca del torbellino Maiden era patente, pero Alyanza no tardó en tener una pequeña congregación de asistentes a sus pies. Los suecos Eclipse dieron un concierto a todo gas, como es habitual en ellos. Poco a poco la gente iba llegando y muchos eran los que coreaban a estos hard rockeros. Se despidieron del público dejando en reproducción una de sus propias canciones a modo de bis. Los irlandeses The Answer nos golpearon con su hard/blues rock y sus pintas setenteras cuando el sol ya empezaba a colarse por el escenario.

A quién sí le tocó el sol de pleno fue a los suecos Candlemass, que pese al calor y al sol, dieron un concierto increíble. La gente estaba absolutamente entregada y el nuevo vocalista de la banda consiguió que cantasen todos los temas. El doom metal dejó paso al rock nacional de Ciclonautas. Este trío afincado en Pamplona fue llamando poco a poco a su público a golpe de acorde hasta que hacia mitad del bolo, la congregación volvía a ser notable. Obituary salió a escena con el mismo sol justiciero pero armados de un cubo repleto de hielo y cerveza. Como suele ser habitual, brutal directo de estos monstruos que llevan tantos años sobre los escenarios en el que no faltaron los clásicos, amén de algún que otro pogo. El guitarrista Chris Impelliteri llegó con sus mercenarios a comerse el escenario con su homónima banda Impelliteri. Poco después, aunque con un poco de retraso, Anthrax salió a escena desafiando a ese terrible sol que llevaba tres días asediando Can Zam. Pese a todo, no faltaron moshpits en las primeras filas cuando sonaban himnos atemporales como ‘Madhouse’ o ‘Antisocial’. Todos y cada uno de los miembros parecían eufóricos y eso se contagiaba a todos los que se habían acercado a ver a Anthrax. Poco después, era el turno de Amon Amarth quienes llegaron en drakkar desde su Suecia natal hasta el mismo escenario Fest, dejando el barco vikingo ahí en medio. Increíble concierto de estos vikingos quienes venían presentando su nuevo álbum. El single ‘First Kill’ fue cantando por tantos que cualquiera diría que más bien era un clásico al nivel de ‘Twilight of the Thunder God’ o ‘Guardians of Asgard’. Después de su incitación a saltar al campo de batalla con toda la energía de la que somos capaces, llegaba el turno de Thin Lizzy en el escenario Rock. Increíbles lo que son capaces de despertar entre el público a pesar de no contar ya entre sus filas con Phil Lynott y Gary Moore. La verdad que fue un setlist increíble, cerrando el concierto, por supuesto, con la extraordinaria ‘Whiskey in the Jar’.

Whitesnake abrió la última parte de la velada con ‘Bad Boys’. Dentadura perfecta, cambios de vestuario y muchísima actitud hicieron del bolo algo memorable. A destacar el increíble solo de batería de Tommy Aldridge que, como cada vez, deja caer las baquetas y lo hace a mano. Sí, sí, a puñetazos y palmadas contra cada uno de los elementos de su instrumento. Twisted Sister se trajo con ellos kilos y kilos de pirotecnia para despedirse de los escenarios como dios manda, además de al barbiazul Mike Portnoy como mercenario de la batería. Supuestamente, esta gira es ya la última y lo están dando todo para irse en la cumbre, que es donde este show les deja. El cuerpo de Dee Snider no sabe que edad tiene porque sigue con una vitalidad increíble, corriendo de lado a lado del escenario saltando y sudando. Se despidieron de la capital barcelonesa con ‘SMF’ y dieron paso al último concierto de todo el festival en los escenarios principales: Slayer. Pese al cansancio acumulado de saltar y cantar con tantos conciertazos después de 3 días de festival, al público aún le quedaba fuerzas para este bolazo de trash metal que nos trajo la banda californiana. Salieron a escena presentando su último single, Repentless, y sin hacerse de rogar, el público se volcó al 100%.

Pero no todo había acabado aquí. Todavía quedaban las suecas Thundermother que nos dieron una lección de rock sueco y de savoir faire en un escenario. Una de las guitarristas incluso bajó a tocar desde el público. Y como punto y final a un festival más que completo, tuvimos un rato a Rafa Basa a los platos seguido de un grandísimo Party Hard. La gente no se quería ir a su casa y pedían más y más.

¡Gracias a todos por vuestra asistencia! ¡Deseamos de corazón que lo hayáis disfrutado tanto como nos habéis hecho disfrutar a nosotros y esperamos veros el año que viene!