Resumen del viernes 30 de junio

Contando con una asistencia de más de 50 países diferentes, esta nueva edición del RockFest arranca con fuerza. Este año contamos con más grupos que en ediciones anteriores gracias, entre otros, a la incorporación de un tercer escenario de día en la Rock Tent. La bajada de temperaturas y el césped artificial contribuyen a una mayor comodidad para los asistentes, pudiendo disfrutar de algunos conciertos hasta tumbados en la distancia. Incluso la zona para personas con movilidad reducida se ha visto mejorada este año en cuanto a emplazamiento y facilidades.

Aunque la música es la protagonista indiscutible en el Rock Fest, hay muchas otras cosas que lo hacen especial. RockFest busca ser una experiencia, un increíble recuerdo, un día completo compartido con tus allegados. Por eso el festival cuenta cada vez con más clases de entretenimiento: diferentes photocalls (las puertas del infierno, instrumentos variados a tamaño gigantesco, el Trono de Guitarras, un inflable de Mötorhead), además de tattoos inspirados también en Mötorhead, espectáculo de magia, karaoke, carpas de firmas… además del ya consagrado Mercadillo, una zona de restauración muy variada y una zona cubierta con mesas y bancos en el que descansar un rato en la sombra con una pantalla gigante para no perderte un detalle de los conciertos de los escenarios principales.

La mejora sustancial del festival se deriva en la tranquilidad de los asistentes, en un comportamiento calmado y en muchas ganas de pasarlo bien sin apenas percances o problemas.

Astray Valley, oriundos de Santa Coloma de Gramanet, ciudad que durante años ha sido el hogar del festival, fueron los encargados de dar el pistoletazo de salida inaugurando los próximos 3 días de rock y metal con su carga de energía. Poco después Pretty Maids salían a escena con un show en el que no faltaron temas clásicos como de ‘Back to Black’ o ‘Red Hot and Heavy’. Paradise Lost salieron con su vertiente más gótica bromeando sobre el sol y su preferencia por el frío. En Queensrÿche la afluencia de gente empezaba a ser más notable, dando paso a una congregación más entregada con ganas de ver el show de la banda con todos sus integrantes. Los finlandeses Ensiferum inauguraron el nuevo escenario de la RockTent, a una hora en la que sus fans estaban deseosos de corear y gritar al ritmo del folk metal. Poco después empezaba la descarga Thrash de Angelus Apatrida, listos para conseguir agitar cada una de las cabezas de los presentes. A principios de año, Metal Church anunciaba la vuelta a filas de su legendario vocalista Mike Howe para intentar volver a conseguir la esencia de aquellos discos que lanzaron en los 80s. Con esta formación nos deleitaron con sus riffs rápidos y esa voz aguda y rascada. El directo de los suecos Eclipse siempre hace las delicias del público más hardrockero. Y no fue sólo así si no que al finalizar el concierto aseguraron que volverían muy pronto. Soziedad Alkoholika vino presentando su último trabajo “Sistema Antisocial”, pero como no puede ser de otra manera, no dejaron de lado los clásicos como “Piedra contra Tijera” o “Nos vimos en Berlín”. Abbath abrió su concierto con un siempre sorprendente truco de faquir, escupiendo fuego. Mientras tanto, en la Rock Tent empezaban Reincidentes a dar caña con temazos como ‘Otra Vez’ o ‘Vicio’. Krokus llegaron potentes y con un par de versiones bajo la manga que hizo que aquellos que no les conocían les abriese las puertas y los oídos. Tanto el público como el grupo disfrutó de un rato muy entretenido y divertido. Durante todo el día, mucha gente con complementos pirata (parches, banderas, tricornios…) daba vueltas o cantaba en las primeras filas. Pero su momento llegó cuando Running Wild saltó a escena (¿o deberíamos decir ‘desembarcó’?) y pudieron disfrutar de la actuación de los alemanes. Sólo viendo la preparación y el decorado que traía Avantasia, se podía intuir el cariz que tomaría el espectáculo, expectativas que no se vieron defraudadas en ningún momento. Un lujo de alineación de estrellas, pudiendo verlas a todas juntas, disfrutando y haciendo disfrutar a su público. Durante las actuaciones de Avantasia y Running Wild, la Rock Tent no albergó a ningún grupo, pero una vez acabadas las actuaciones, era el turno de Saurom para complacer a todas las camisetas con su logo que había esperado pacientemente todo el día. Elegantes cual señores salieron a escena dando el conciertazo necesario para cerrar una noche como la del primer día del festival.